El grupo fónico es una unidad entonacional con sentido

La agrupación de palabras para formar grupos fónicos no se realiza al azar o en forma antojadiza o caprichosas, sino considerando determinadas reglas internas de combinación y organización de nuestra lengua que subyacen en la conciencia de sus hablantes. Por ejemplo, en la oración “El día está nublado, para que va a llover”, no podemos formar los siguientes grupos fónicos:

Eldiaesta/nubladoparece/quevaallover.

Eldía/estánubladoparece/queva/allover.

La formación de estos grupos fónicos sencillamente desnaturaliza por completo lo que el texto quiere decir.Lo vuelven incomprensible y hasta absurdo.

Las palabras que forman un grupo fónico constituyen una unidad lógicamente cohesionada, cuyos elementos o palabras se relacionan entre sí fonológica, sintáctica y semánticamente. Se complementan y son interdependientes.Pues, el grupo fónico es una unidad entonacional con sentido, completo o incompleto, pero una unidad con sentido o significación. Nosotros no pronunciamos palabras, sino frases cargadas de sentido. Lo que transmite la lengua oral es precisamente eso: sentido. Y la lengua escrita evoca y transmite eso mismo. En consecuencia, al dividir un texto en grupos fónicos debemos procurar que las palabras que se unan guarden estrecha relación entre sí, de modo que cada grupo constituya una unidad entonacional con sentido y que, en conjunto, permita la debida comprensión del todo. Un texto podrá tener tantos grupos fónicos como sean necesarios para ser comprendido cabalmente. Solo cuando segmentamos bien comprendemos un texto.

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